Flamenco y Cultura
El Arte Flamenco bebe de la fuente de la Cultura y ésta se enriquece con el caudal propio del artista, de la erudición y del desarrollo que le proporciona dicha arte. Quien cultiva el Cante Jondo, no sólo está beneficiando y ampliando e iluminando la Cultura, sino que se la está ofreciendo a las personas de hoy y de mañana.
Es primordial que el Flamenco ponga al alcance de la niñez y de la juventud los frutos de esta Cultura, de su Cultura, tan genuinamente nuestra. Cultura de sus padres, abuelos, tatarabuelos..., para que esta savia en pleno apogeo la asimile y la eleve a nuevas cumbres, a las que no llegaron las generaciones que le precedieron.
Flamencólogos, escritores, poetas, peñas flamencas... se han ocupado, a lo largo y ancho del tiempo, de cimentar y estructurar la Cultura que se concibe y se gesta en las entrañas del Cante Jondo, y que después fluye de ellas llena de vida y de riquezas, de fascinadora calidad y de esplendor...
El Flamenco, como Cultura, proyecta sobre el corazón del hombre y del mundo aquellas necesidades humanas y aquellos sentimientos que son comunes a todos los mortales. Por ello, esta arte se nutre de la sencillez y de la naturalidad, que, al fin y al cabo, son el propósito primario y el supremo y último fin de la Cultura. Sencillez y naturalidad que manan del pueblo para retornar posteriormente a él con más capacidad nutritiva de luz, de armonía, de vida con sentido.
Con lo que acabo de expresar se deduce que el Flamenco es un arte en continuo avance, ya que cuanto más profundizamos en su conocimiento, más nos damos cuenta de su grandeza, de su gloria, de sus tesoros y de los muchos que aún quedan por descubrir y de aquellos otros que nunca se llegarán a conocer porque es una representación de nuestra existencia. Por este motivo esta arte tiene mucho de misterio, tanto como la propia vida, como la propia existencia del ser humano.
Aprendiendo la Cultura del Cante Jondo llegaremos a conocernos a nosotros mismos. Quien consiga esto puede sentirse satisfecho porque logrará conocer a sus semejantes, sus raíces, la esencia de su pueblo.
Si invertimos para que se conozca esta Cultura, consiguiendo que se ame y arraigue en los distintos estratos de la ciudadanía y en cada etapa de la vida del hombre, obtendremos para la sociedad los mejores intereses, de los cuales se derivará un progreso culto que tendrá como base la labor ya hecha por nuestros predecesores y por nosotros mismos. Los que amamos el Flamenco somos conscientes de que, si sembramos esta Cultura tan nuestra, recogeremos copiosas cosechas de gran calidad. De ello pueden dar fe, quienes practican esta arte en su trilogía (cante, toque y baile), así como tantas y tantas peñas repartidas por todas las tierras de España.


















Se le puede llamar viuda
A la mujer del minero.
Se le puede llamar viuda,
Que se pasa el día entero
Cavando su sepultura
¡Qué amargo ganá el dinero!
Dicho lo cual, el flamenco se ennoblece cuando los estudiosos y la Universidad los arranca de las garras de los señoritos y del pulular por tabernas y colmaos. Gracias de nuevo, Carlos. MR.