06/03/2009Por: José García Pérez
El Copo. Problemas de edad
"...quiero detenerme en que sean los 16 años, una maravillosa primavera, la edad que los expertos consideran ideal para que una mujer, una joven, pueda decidir abortar sin tener que pedir permiso a los padres"
Ya sabemos la causa por la que Bibiana Aído fue asunta al menguado Ministerio de Igualdad, el tema de la nueva ley sobre el aborto. La miembra, aún en los temas más difíciles de explicar, y el aborto lo es, tiene desparpajo y no deja de sonreír, goza de aplomo y se regodea, sin saña, en sus principios.
El nuevo proyecto de Ley del Aborto o Interrupción del Embarazo que la subcomisión de expertos (¿) y expertas ha remitido al gobierno de Solbes, Sebastián y la propia Aído, va a conseguir un reguero de tinta, otro de manifestaciones y algún que otro rezo desde las umbrías sacristías de nuestros obispos. Motivos los hay, pero no es el momento de detenerme en ninguno de ellos, más cuando gozo de la condición de varón, hecho que hace más difícil hablar sobre un problema, el aborto, al que nunca me veré expuesto de forma personal, quiero decir dentro del mogollón de vísceras y entrañas que se encuentran en la zona interna de mi pellejera.
Sí quiero detenerme en que sean los 16 años, una maravillosa primavera, la edad que los expertos consideran ideal para que una mujer, una joven, pueda decidir abortar sin tener que pedir permiso a los padres.
Siempre se ha dicho que responsabilidad es la capacidad de dar respuesta que tiene la persona a los problemas que les presenta el mundo. Tan sólo esa tópica mayoría de edad legalizada a los 18 años de edad, es auténticamente legal si el personaje sabe responder de forma personal a su entorno. De hecho se alcanza la mayoría cuando el sujeto, sin necesidad de estar preguntando a uno y otro, tiene capacidad para elaborar sus propias respuestas.
Si los expertos de Bibiana Aído han considerado que una joven con 16 años de edad es lo suficientemente responsable para decidir si da vida pública o no al ser que porta en sus entrañas, tendrán razón, digo yo, ignorante de mí, después de haber sopesado tanta carga de responsabilidad.
Si es así, o sea, si una joven de 16 años se encuentra capacitada por Ley para ser madre o no, la decisión, sea la que sea, tiene migas, no cabe la menor duda de que la mayoría de edad, la legal u oficial, debe adelantarse a los 16 años, pues es mucho más importante apechugar o no con un hijo que votar a Bibiana, Zapatero o Rajoy.