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20/07/2009

ANA SEDEÑO

Paranoid Park

Alex es un adolescente aficionado al skateboard que vive cerca de la ciudad de Portland y que aparentemente lleva una vida normal: instituto, amigos, novia, padres separados… Practicar skate en un lugar llamado paranoid park, lo alivia de la desilusión y la rutina de unas relaciones personales y sociales sombrías, llenas de desencuentros. Un perfil que describe, como un tópico, la existencia de los chicos de la llamada generación transversal norteamericana, que crecen con el iPod, el Facebook y el Twitter como compañeros vitales.

 

Un día mata accidentalmente a un guardia de seguridad, con lo que su vida cotidiana se vuelve aún más solitaria y reservada, una especie de burbuja propia (la cámara lenta ayuda a resaltar este efecto), al deber ocultar a todos este hecho. La película oscila entre escenas en las que el espectador puede pensar que esto es difícil, con otras en las que parece fácil, a juzgar por el grado de despreocupación que tienen los demás respecto a su persona.

 

Lo más acertado de la cinta resulta el empleo del sonido y los niveles sonoros, así como sus toques documentales. Un ejemplo se encuentra en la utilización de la música extradiegética o música de fondo. Para los no expertos en la materia, este tipo de música deviene de su concepción no realista, pues ha sido introducida en la fase de edición de la película y pertenece al ámbito de la recepción del film y no al de la historia o los personajes.

 

Sin embargo, apelo a la necesidad de inventar otra categoría para el empleo que Gus Van Sant hace de la materia musical en esta película. Desde mi punto de vista, no es que la música describa la soledad, desilusión y confusión del chico sino que la busca, quiere ahondar en su psicología como en un pozo sin fondo. Finalmente uno se queda con la sensación de que sólo ha logrado vislumbrar un recodo de su interior. El resto se antoja más negro y silencioso…

 

Gus Van Sant es el director de la Norteamérica profunda, de sus millones de poblaciones silenciosas, el filmador del horror de la vida cotidiana estadounidense: es decir, un entomólogo social de almas perdidas. Ello lo demuestra con una filmografía irregular, a caballo entre experimentos cinematográficos de los que ya no se hacen como Gerry (2003), y Films más sólidos y conocido como el autor de Drugstore Cowboy (1989) y Mi Idaho Privado (1991).

Paranoid Park (2007) se estrena ahora en España y creo que puede ser descrita como la “película de terror” del mes.

 

 






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