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16/05/2012

MIGUEL DÍAZ ALCARAZ

La clase política en España II

      Comentaba en el artículo anterior una serie de datos numéricos sobre el número de políticos que tenemos en España y como la masa de ciudadanos se sitúa en unos u otros según su parecer, hoy vamos a hablar sobre la profunda reflexión de Ortega que hace en el Prologo para los franceses en su libro la Rebelión de las masas.

 

        “Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbecil: ambas, en efecto, son una forma de hemiplejia moral”.

 

         Vamos a analizar cual ha sido la evolución de las ideas, a lo largo del tiempo, de la llamada izquierda en los últimos 90 años, en el siguiente hablaremos igualmente de la derecha.

 

          Lo primero que podemos  comprobar es  que sus programas han ido variando de manera rotunda y, a veces, dispar. Quizás el caso más elocuente sea la aceptación de la economía de mercado por parte de los contemporáneos comunismos reciclados, en decenios anteriores eran prototipos del intervencionismo estatal absoluto hasta llegar a convertirse en un capitalismo de Estado como en la ex Unión Soviética que después ha evolucionado al capitalismo, y en un capitalismo salvaje en el caso de China.

 

        Los cambios de rumbo han sido abundantes, han llegado hasta contradecirse, las variaciones de los programas políticos no conocen fronteras. La derecha y la izquierda carecen de contenido estable a escala universal y también nacional. Así en la Cumbre de la Internacional Socialista realizada en Buenos Aires, en junio de 1999, se tuvo oportunidad de asistir, atónitamente, a la definición, por parte de variados líderes socialdemócratas de diversos países, de la "tercera vía" dijeron "... apoyamos una economía de mercado, no una sociedad de mercado", es decir, una disociación -economía y sociedad.

 

      La izquierda si ha sabido colocarse  en una posición privilegiada, a los socialistas se les llena la boca al afirmar “la superioridad moral de la izquierda”.

 

     En la guerra de las palabras y de las ideologías, los autodenominados "progresistas" descalifican a los tachados de derechistas como reaccionarios, defensores de privilegios inicuos, y adversarios de la justicia social. Llegados a este extremo,  muchos partidos considerados de derechas empezaron a rechazar la condición de derechistas para adoptar otras denominaciones, aún no totalmente desprestigiadas, así aparecen como nuevas denominaciones: conservadores, populistas, democristianos, centristas, etc.

 

        Así se ha llegado a la situación actual, que es la desaparición de la denominación "derecha" en la nomenclatura de los partidos políticos. Pero la cuestión no es sólo nominal: el complejo de inferioridad moral que los socialismos consiguieron inyectar a sus oponentes llevó a estos a posiciones izquierdistas en lo que consideraron marginal al modelo de libre mercado.

 

      De tal forma se ha llegado a la paradójica situación actual que los partidos: los hay de centro, izquierda y extrema izquierda; pero nadie se dice de derecha. Esto es una especie de hemiplejia política. Incluso los partidos llamados liberales, que a mediados del siglo XIX eran los “progresistas”, han huido hacia un supuesto centro para escapar de la proscripción verbal dictada desde la izquierda.

 

      La izquierda con la caída del socialismo real, al quedarse sin ideología, vista la catástrofe que fue para esas naciones este régimen, se ha apoderado del ecologismo, la ideología de género y el laicismo, pero esto es carnaza para la masa  

 

      ¿Cual es actualmente el debate entre la izquierda y la derecha?: La confrontación se produce a lo largo de una dimensión única: el estatalismo, es una magnitud cuantitativa, en resumen es más o menos Estado. Es el debate político por excelencia en las sociedades desarrolladas.

 

        Sintetizando la batalla está en determinar hasta donde debe llegar lo “publico” en el país. La izquierda, hasta inicios de la última década del siglo, ha propugnado más Estado, la derecha, en cambio, menos Estado. Esta es la actual polémica en la política contemporánea. Un ejemplo es el caso griego, que entre otros grandes problemas, tiene un sector público que equivale a más del 50% de su economía y es totalmente ineficiente.

 

      Las nociones de izquierda y derecha son relativas y, aplicadas en política, sus contenidos han cambiado a lo largo de los tiempos, incluso diametralmente como hemos señalado. Los centros son aún más inciertos y movedizos. Los tres sólo pueden ser contextualizados en un tiempo y un espacio

 

     Por eso las masas, como decía Ortega, se las manipula con toda facilidad, en España para un sector de la sociedad la derecha es mala, capitalista y explotadora y la izquierda es buena porque defiende a los trabajadores.

 

     Creo que los ciudadanos deberían reflexionar y  votar a los mejores gestores, independientemente que sean de una tendencia u otra, los cambios de rumbo que a lo largo de la historia han tenido ambas tendencias es claro indicativo de la inexistencia de verdades absolutas en política.

 






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