07/02/2012
Buscar o no buscar
De Miguel Arnas

Novela: En una situación aparentemente irremediable, ¿cuál debe ser la actitud?, ¿será mejor buscar con desespero una salida o aparentar indiferencia para así engañar al destino y de paso a aquellos que se empeñan en aplicarlo con cerril constancia y sentido personal de la justicia? Un individuo, antiguo terrorista y traidor a la Organización, vive aislado en una casona en el bosque. Sabe que tarde o temprano lo encontrarán y que cuando eso llegue no habrá salvación, por eso cuando sus asesinos aparecen, los atiende con displicencia, como si no le importase morir. Uno de ellos, viejo camarada de comando y antagonista porque él siempre ha ansiado cosas sin poder lograrlas, en tanto el otro las conseguía sin perseguirlas, le propone el gran juego, el de la propia vida. Es también una forma de demostrarle superioridad, de exhibir poder ante alguien a quien considera un fantoche pero que siempre consiguió más éxitos que nadie. La capacidad de improvisación de la más que presunta víctima le hace evitar una muerte segura, pero la noticia de tregua y entrega de armas de la Organización, para la que no se ha consultado con el veterano militante, hace que el dueño de la casa intente convencer a éste de, o sacar el máximo partido de las negociaciones, o desentenderse y vivir los años que le queden de vida en paz y haciendo lo que le dé la real gana. La terca actitud del viejo soldado, que no ve más allá de su misión aún no cumplida de la cual no le liberará ni siquiera su jubilación forzosa como terrorista, produce el desenlace. De nuevo la lucha entre la lógica individual, que nos hace conscientes de que nadie morirá por nosotros, y la lógica histórica donde el individuo cuenta poco.